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Lo que debes saber sobre el tratamiento de la ansiedad (parte II):

publicado a la‎(s)‎ 30 dic. 2016 12:32 por Dra. Karina Muñoz Rodríguez   [ actualizado el 30 dic. 2016 12:34 ]

En relación a la publicación anterior, es importante tener en cuenta que cualquier tipo de medicación -en términos generales- debe ser administrada por un profesional que sepa manejarla y que la supervise periódicamente para adaptarla a las necesidades y situación del paciente.

Pongamos como ejemplo los antibióticos. En teoría, todos los médicos están capacitados para administrar antibióticos para tratar un proceso infeccioso; sin embargo, algunos profesionales, por el tipo de especialidad que tienen, los recetan con muy poca frecuencia y eso hace que en ocasiones les parezca complicado el manejo de estos tratamientos (ciertamente son medicamentos difíciles de emplear).

Algo muy similar ocurre con las benzodiacepinas: quien no las emplea con frecuencia en su práctica diaria a grosso modo sabe en qué cuadros funcionan pero quizás desconozca que, por ejemplo, a nuestros abuelitos no debemos darles medicamentos como el diazepam; o que el alprazolam actúa durante muy poco tiempo y no resulta un tratamiento práctico para el manejo de la ansiedad a lo largo del día; o que el lorazepam es más potente como ansiolítico que como hipnótico. Igual que los antibióticos, puede parecer sencillo prescribir benzodiacepinas, pero tiene su “truco”.

En mi experiencia, un tratamiento para la ansiedad correctamente supervisado no supone ningún problema en el momento de su retirada, independientemente del tiempo de administración del fármaco, ya que existen distintas maneras de suspender este tipo de tratamientos sin perjuicio de la estabilidad del paciente.

¿Qué significa que el tratamiento requiera supervisión?: simplemente que exista un profesional responsabilizándose de verificar si los síntomas por los que se inició el tratamiento continúan, han cedido o han desaparecido, ajustando las dosis de la medicación y retirando el fármaco una vez éste no sea necesario.

Hay que recordar que el objetivo de una medicación es mejorar y recuperar nuestro estado previo, por tanto los medicamentos deben prescribirse y mantenerse mientras estamos mal o mientras nos aseguramos de que nuestra estabilidad persiste en el tiempo.

¿Siempre se supervisa una medicación?: son muchos los motivos por los que un tratamiento no se supervisa adecuadamente

  • Por un cambio de profesional (como cuando cambiamos de centro ambulatorio, por ejemplo. El cambio de profesional genera, de cierta forma, pérdida de información sobre el paciente y el motivo por el que permanece tomando una medicación)

  • Por abandono de las consultas (son muchos los motivos por los que podemos dejar de acudir a la consulta del profesional responsable de nuestro tratamiento).

Por todos estos motivos, no debemos tener miedo a iniciar un tratamiento farmacológico para la ansiedad, siempre que seamos conscientes de que necesitaremos mantener una supervisión profesional para reajustar las dosis en función de nuestra necesidad. Con responsabilidad, es una herramienta más para controlar rápidamente aquellos síntomas que más interfieren con nuestro día a día.


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