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9 síntomas que podrían alertarte de que te estás deprimiendo

publicado a la‎(s)‎ 21 nov. 2016 9:57 por Dra. Karina Muñoz Rodríguez   [ actualizado el 29 nov. 2016 8:21 ]
En nuestros días frases como “estoy depreo “estoy deprimidoson extraordinariamente habituales ya que se confunde lo que estar triste y estar deprimido. Lo cierto es que estar triste no necesariamente implica estar deprimido.

¿Qué síntomas se suelen observar con frecuencia en la depresión?:


1.- Tristeza

El estado anímico que predomina cuando padeces una depresión es la tristeza, cierto. Pero no se trata de una tristeza que viene y va (a veces estoy bien y otras veces me siento triste) sino más bien persistente, continua y presente durante al menos un mes.


2.- Ansiedad

La ansiedad suele estar siempre presente desde el inicio del trastorno.

Aunque la ansiedad propiamente es un mecanismo de adaptación al medio, es una respuesta normal ante estímulos que -consciente o inconscientemente- consideraríamos nocivos, cuando hablamos de la ansiedad como algo patológico más bien a lo que hacemos referencia es a un nivel de ansiedad exageradamente elevado respecto al estímulo que la provoca.

Como siempre le digo a mis pacientes: si estás en la selva y ves a un tigre lo normal es que te asustes (que te pongas nervioso) y huyas, porque tienes que salvar tu vida. Lo patológico sería que tengas esa misma reacción cuando ves, en la misma selva, a una hormiga.

Asimismo, la ansiedad puede provocar cualquier cantidad de síntomas físicos inespecíficos: algunas personas notan palpitaciones -algunos incluso experimentan crisis que les remedan infartos-, otros comen compulsivamente, otros no son capaces de ingerir alimentos… En fin, las manifestaciones clínicas de la ansiedad son muy variadas.


3.- Insomnio

Otro de los síntomas que tiende a aparecer desde el inicio del trastorno es el insomnio.

Éste no deja de ser una incapacidad para dormir adecuadamente, viéndose reducida la cantidad de horas de descanso.

En la depresión o trastornos de características similares, el insomnio es persistente (se presenta diariamente) y puede afectar o bien a la conciliación del sueño, bien al mantenimiento, bien a ambas. Esto supone que quien padece insomnio duerme menos horas de las necesarias y se encuentra especialmente cansado.



4.- Cansancio

Se trata de una queja muy habitual entre las personas que padecen un depresión; no se trata de un mero cansancio físico, sino incluso mental, que no mejora con simplemente descansar.

El origen de este cansancio es múltiple: la propia ansiedad, el pensamiento rumiativo (así llamamos a esa forma de pensar persistentemente en un mismo tema o preocupación, dándole mil vueltas constantemente) y el insomnio se conjugan entre sí para provocar este nivel de cansancio. De más está decir que la mejoría de la ansiedad, el insomnio y de la propia depresión conllevan a la desaparición de la sensación de cansancio.


5.- Despistes (alteración de atención y memoria)

No es extraño que, precisamente gracias al pensamiento rumiativo y al elevado nivel de ansiedad, quien padece depresión se queje de que se nota más despistado y con dificultades para recordar acontecimientos recientes.

Y es que el funcionamiento del procesamiento de la información a nivel cerebral no es muy diferente al de un ordenador: si el procesador está muy ocupado gestionando datos de un programa muy pesado, la velocidad del ordenador se ralentizará.

Traducido, esto quiere decir que si mi pensamiento está totalmente volcado en un tema que me provoca mucha ansiedad y que vivo de forma negativa o amenazante, éste centra toda mi atención, haciéndome incapaz de fijarme en otras cosas distintas a aquellas que ocupan mi mente en ese momento. Y sin posibilidad de prestar atención a otras cosas, tampoco puedo crear recuerdos (por lo que también se ve afectada la memoria)


6.- Irritabilidad

Otro síntoma que habitualmente observamos en consulta -y que incluso constituye el motivo de la consulta- es la queja de que “estoy más irritable, salto por cosas que antes no saltaba, cualquier cosa me molesta”. Y es que la depresión no siempre tiene que ver con estar predominantemente triste, sino que también es habitual sentirse agobiado a incomodado por el entorno.


7.- Aislamiento social

De la mano de la irritabilidad y de la tristeza está el aislamiento social. Las personas, cuando se sienten deprimidas, pierden progresivamente el deseo de realizar las actividades de las que antes disfrutaban y de relacionarse con sus amigos y seres queridos como siempre, ya que (¡erróneamente!) tienden a pensar que incomodan a su entorno con su tristeza y se notan especialmente sensibles (la irritabilidad de la que hablábamos juega en esto un papel importante) y cansados.

Aparte de la incomodidad propia de la irritabilidad y el ánimo bajo, también es cierto que las dificultades para centrar la atención en una conversación, por ejemplo, haga que para ellos ver a sus amigos se convierta en un suplicio más que en una actividad gratificante. De esta manera, la tendencia de las personas que presentan esta dolencia será la de minimizar o incluso evitar el contacto con sus amigos y familiares cercanos.


8.- Pérdida de intereses

Con la depresión es habitual el abandono de los hobbies o aquellas actividades normalmente gratificantes para quien se encuentra anímicamente mal.

Este es un síntoma que genera gran incertidumbre en el círculos de allegados del sujeto, que ven cómo éste se torna en una persona cada vez más inactiva y apagada, que apenas disfruta y que realiza más bien de forma automática.


9.- Ideas sobre la muerte

Estas aparecen en momentos más avanzados del trastorno, por lo que no todas las personas que padecen una depresión tienen necesariamente ideas sobre la muerte.

Es necesario aclarar que las ideas relacionadas con la muerte tampoco tienen que ser, estrictamente hablando, ideas suicidas: muchas personas deprimidas que hablan sobre morir lo hacen más bien en términos de “quedarme dormido hasta que pase todo este sufrimiento, y luego despertarme para reengarchar con mi vida habitual, la de antesy no como deseos de realizar algún acto que acabe con su existencia.

En cualquier caso, es una expresión del intenso sufrimiento que experimenta la persona con depresión, y hablar sobre este aspecto con total naturalidad suele ser de mucha ayuda a quien la padece.

Hay que recordar que los síntomas mencionados son inespecíficos, es decir, que pueden estar presentes en otros cuadros clínicos distintos (o no tanto) con una depresión propiamente dicha. Por eso resulta importante acudir a un profesional que pueda ofrecer asesoramiento.


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